Aunque Death Proof me aburrió profundamente ya siento el hormigueo en el cuerpo ante el inminente estreno de Inglorious Basterds, no lo puedo evitar, y eso que el género bélico es de largo el género que menos me interesa (seguido de cerca por el western). Aún falta un mes para que pueda verla y opinar.
Para los que os gustan las listas, os dejo un youtubo en el que Tarantino enumera su Top 20 de películas favoritas desde el año 1992, año de su debut con Reservoir Dogs. El prisma de Tarantino es siempre sorprendente, en particular me ha descolocado que incluya Anything Else, de Woody Allen, para mi una de las peores películas de Woody.
(Battle Royale, Anything Else, Audition, Blade, Boogie Nights, Dazed & Confused, Dogville, Fight Club, Friday, The Host, The Insider, Joint Security Area, Lost In Translation, The Matrix, Memories of Murder, Police Story 3, Shaun of the Dead, Speed, Team America, Unbreakable).
Otra recomendación para soportar este verano cruel es The Naked Prey (1966), el clásico dirigido y protagonizado por Cornel Wilde, cuya edición Criterion le devuelve el esplendor perdido en innumerables pases televisivos de colores desvaídos y scope masacrado.
A la película no le falta ni sobra de nada, cine de aventuras puro y duro sobre una cacería humana que nada tiene que ver con el exotismo de postal que suele ofrecer el cine de Hollywood. Junto con Walkabout y Dirkie completa una casual trilogía de desiertos y lucha contra los elementos que he podido disfrutar este verano.
Y es que por fin, depués de casi 30 años interrogándome sobre ella, sin saber su título y mucho menos si algún día podría volver a verla, por fin pude ver Dirkie, la película sobre el niño perdido en el desierto. Recibí la edición que se vende en esta web, una copia algo casposa pero aceptable teniendo en cuenta que no existe una edición decente de la película.
Aunque suele ocurrir que películas que en su momento nos impactaron pierden su fuerza en el momento de revisarlas lo cierto es que Dirkie, película extrema y algo sádica, volvió a aterrorizarme y a angustiarme una vez más. Yo no sé si es porque uno no está familiarizado con el cine sudafricano pero la película tiene un look extraño y atemporal que hace no se sepa de qué galaxia procede. Un verdadero tesoro que pide a gritos una restauración total.
Hay imágenes que pueden inspirar por sí mismas cientos de historias. No sé a qué película pertenece este fotograma y no quiero saberlo. Probablemente ella es una asesina...
Mi recomendación de esta semana para soportar las calurosas noches estivales es este clásico del género "niños malignos", no tan aburrido como se le supone y con momentos de auténtica y muy tierna maldad. Y ya puestos, para completar la experiencia os propongo un programa doble con The bad seed. Porque sin duda, el verano es para los niños.