

Una ola de crímenes se sucede en el Circo Jing, regentado por el Dr. Schüler. Los artistas más bellos del mundo ejecutan los números más peligrosos pero algo apunta a que detrás de lo Bello puede esconderse lo Macabro.
Así podemos resumir el argumento de
Circus of Horrors, una producción de terror inglesa alejada de los parámetros del cine de la
Hammer de la época dirigida con impersonal mano por el televisivo
Sidney Hayers. Aún así cuenta con numerosos atractivos que lo convierten en un título de culto muy disfrutable: el colorido conseguido por
Douglas Slocombe, un desbordante sentido del erotismo, un mad doctor encarnado con verdadera pasión por
Anton Diffring, y cómo no la sordidez y la magia del mundo del circo.
Una película a añadir a la lista de títulos que han mostrado el lado macabro del circo, como
Freaks,
Santa Sangre, o
Something wicked this way comes. Con lo poco (o nada) que me ha gustado a mi ir al circo y lo mucho que me suelen gustar las películas ambientadas en él. (Nota mental: ahora quiero ver
Vampire Circus.)






